PETAQUILLAS DE: LUIS FLORES PARRA
Agosto 13, 2009, 5:03 pm por Spirit
Publicado en En la opinión de los expertos
Sopa de Letras
A la tinta de Noé Segura Salazar.
Señoras y señores, por principio de cuentas, quiero agradecer a Don Héctor Contreras Organista, el haber facilitado la comunicación para tener tan valioso documento elaborado por Don Luis Flores Parra, el cual logró gracias al apoyo del PACMYC, a la biblioteca comunitaria y al maestro Tomás Bustamante Alvarez, que una vez más se suma a este tipo de proyectos, ricos en historia y cultura. En este libro, por medio de Flores Parra, encontrara los orígenes de Yacapitzatlán (Petaquillas), que fue congregada a Tixtla el 15 de noviembre de 1603, pero que en el 1625, decidieron regresar a esos terrenos donde fue fundada originalmente y desde donde en algún tiempo rindieron tributo a Moctezuma Llhuicamina. Y por los cuales, han luchado muchísimo, ganándose a lo largor del tiempo, esa fama de rebeldía, siendo testigos de es transitar de esos arrieros y soldados, así como el comercio de Filipinas, desde el camino del Jazmín, hasta los cuatro carriles y el deplorable puente, mal construido por la corrupción neoliberal del foxismo y que ha dividido al pueblo en dos. De manera amena, el autor de este libro, nos transporta en el tiempo en que Petaquillas permanecía con sus orígenes indígenas a pesar de la conquista, y que para el año de 1717, lograron la delimitación de su territorio, y los títulos de propiedad comunal a los habitantes de Petaquillas de parte de la Nueva España. Incluso, narrando acontecimientos como el primer encuentro suscitado entre el liberal Guerrero y el conservador Iturbide en la hacienda de Mazatlán, por medio de sus representantes del 14 al 16 de febrero de 1821, para luego acordar verse en Iguala el 24 de ese mes y año. Flores Parra abunda en el enfrentamiento que sostuvo en Petaquillas Guerrero y Bravo, el primero con 2 mil hombres desde el “Salto Valadez”, el posterior acuerdo de Bravo y Alvarez; hasta la importante presencia de ciudadanos de Petaquillas en la hazaña de Chilapa, haciendo retroceder las tropas imperiales francesas, y que llegarían hasta el mismo Querétaro al mando del coronel Miguel Nava. La narración confirma como Petaquillas ha sufrido los embates de los caciques en todos sus tiempos y la revolución mexicana dejó sus estragos, puesto que de manera puntual podemos encontrar datos reveladores desde el “Plan del Zapote” del 21 de abril de 1901 y como el bestial Victoriano Huerta reprimió mandando a fusilar alrededor de 40 personas que fueron sacadas de sus hogares en este “pueblo con historia”. Motivos más que suficientes para que el estratégico Zapata tomara “el cerro de Jazmín”, Ignacio Maya “el cerro Boludo”, Remigio Cortez entre Tixtla y Petaquillas, Cenobio Mendoza en el bordo “La Cruz Verde”, Julián Blanco en mero Petaquillas y Victoriano Bermejo en “el Culebreado”, que provocarían no nada más la toma de Chilpancingo, sino el efímero, pero efectivo y único gobierno zapatista representado por Jesús Salgado, quien repartió la tierra según el “Plan de Ayala”, fundó la escuela primaria y hasta hiso que se barrieran las calles con la idea de guardar la salud. Cuando en Petaquillas no había más que una casa de adobe que era de Macrina Avila, quien le daba de comer a los zapatistas con la condición de que respetaran a las muchachas, las cuales en tiempo de guerra, las escondían o en pozos hechos en las mismas casas, junto con los costales de maíz u “hoyas de dinero”, o en las cuevas de Zoquitipa. Bien vale la pena que usted tenga este libro en sus manos, por sus valiosas fotografías de los personajes que fueron reconocidos tanto por la SEDENA, como por el Frente Zapatista de la República, fotografías de hace 35 años y más atrás, personajes que incluso fueron “utilizados” por el gobierno del estado “por conducto del Partido Revolucionario Institucional”, en los desfiles del 20 de noviembre. La anecdótica visita del que me atrevería decir el último presidente liberal mexicano, el general Lázaro Cárdenas del Rio, quien visito la iglesia de San Agustín, que fue reconstruida luego del terremoto de 1957, por el padre Agustín M. Díaz, originario de Malinaltepec, logrando la armonía y el trabajo comunitario encabezado por el alarife Francisco Leyva Corona. Y que de la misma manera, tal como era festejado el clérigo en su onomástico el 28 de agosto, con ese folklore prehispánico, los arcos de sotol, los cuetes, “La Mojiganga, el Huesquiscli”; Lázaro Cárdenas visitó la escuela “Justo Sierra” -hoy día Julián Blanco- y fue recibido con el tradicional Mezcal. Industria que fue eliminada, debida a la mala recaudación municipal de Chilpancingo, cuando en su bonanza fabricas como “La Covacha” y “La Cigüeña”, lograron poner en el ámbito nacional y mejorar la economía de los habitantes de Petaquillas, que actualmente son representados por la fabrica “Avecanor” propiedad de Don Hermenegildo Godínez hidalgo (compositor de la canción Feria Chilpancingueña) y que revive esa tradición de “la burrita de las Castañas”, que empezó el cacique indígena Nicolás Tolentino. En fin, que mejor es que consiga el libro y se entere, de esta valiosa recopilación que nos hace Luis Flores Parra, y escudriñe datos como de esa petición de lluvias que se hace en los cerros de Miec y Tecomaca, la celebración el 13 de septiembre del “Xilocruz” y de las danza que han desaparcado como la “de los perros negros”. Y sobre todo los detalles de la “Fiesta de San Agustín” a efectuarse este próximo 28 de agosto, donde participan los mayordomos de los cuatro barrios, y sobre todo la gente de las colonias que también están en espera de justicia en cuanto servicios, y toda esa gente, amigos y maestros que han llegado de regiones como la Tierra Caliente, hasta del norte del país. Petaquillas ha cambiado mucho, y seguirá cambiando, hasta en sus danzas como la de “Los Dinos”, dedicada a esos conservadores que continúan en el poder; para quienes hemos tenido el honor de recorrer esta parte del estado de Guerrero, lo que Luis Flores Parra nos muestra, es invaluable, ojala hubiese diputados locales y federales, presidentes municipales, gobernadores que apoyaran este tipo de proyectos como lo hace la organización “Impulsores de la Comunidad”, así como la organización europea “Socorro Popular Francés”. Felicitaciones por este esfuerzo denominado “Petaquillas, un pueblo con historia”.
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eric antaño flores en Sab, 21st Nov 2009 8:28 AM
soy originario de petaquillas, actualmente estoy viviendo en el estado de Jalisco y voy cada din de año, es muy interesante esta recopilacion sobre la historia de petaquillas, estoy seguro que la mayoria de las personas que viven en petaquillas me incluyo desconociamos sobre esto. me podrian enviar datos al correo de donde podria yo conseguir el libro que mencionan, muchas gracias
marvin castrejon en Sab, 28th Nov 2009 11:57 PM
hola mi nombre es marvin castrejon,yo soy de petaquillas,y aunque ahora vivo en chicago, me gustaria saber como puedo conseguir el libro.porfavor si me pudiera contestar,gracias.
daniel rios en Vie, 15th Ene 2010 12:15 AM
Yo soy orijinario de petaquillas pero me encuentro en colorado y me parece muy interesante la historia de mi pueblo.
Adán Ríos Parra en Mar, 19th Ene 2010 11:10 AM
La síntesis de la microhistórica comunidad de Petaquillas que en diez años pasó de 3,500 a más de 7,000 habitantes, que se unió a la posmodernidad al construirse un boulevard, pero que sigue firme en sus tradiciones. Es loable.
Hay todo un ritual tanto en los festejos del santo patrón San Agustín como en la petición de lluvias y hasta en el consuelo de la novia o en la ceremonia mortuoria. El sonido de las campanas que anuncia un nuevo difunto, el acompañamiento de los vecinos, y el mole con frijol una vez que se regresa de ir a dejar al eterno descanso. Felicidades Noe Segura Salazar por la hermeneútica. Es cuanto.