Ideas para tener un orgasmo simultáneo

Enero 7, 2010, 5:31 pm por Spirit  
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Agencia Guerrero al Día.- En las relaciones hay muchas acciones por hacer y disfrutar, una de las más mitificadas y puestas como meta por muchas parejas en lo referente a las relaciones sexuales es el orgasmo simultáneo, ese que permite que los dos lleguen al clímax al mismo tiempo.

El sitio ciudad.com.ar comenta que algunos lo persiguen como si fuera una especie de nirvana del sexo, el momento en que uno forma parte del otro, un instante de gloria sexual, emocional, donde los cuerpos se fusionan.

Es precisamente esa idea de verlo como algo complicado que, por un lado puede dejarse fuera de los gustos, y por otro, crear una obsesión, pero antes es importante saber que sí es posible.

El sexólogo y psicólogo Miguel Alejandro Espinosa Díaz comenta que para obtenerlo es importante tener paciencia y sobre todo estar consciente de la excitación propia y de la pareja. “Por ende se requiere de conocimiento mutuo y comunicación para cambiar el ritmo, modificando la forma de estimular y reconocer si el orgasmo se va acercando”.

Sin embargo, el orgasmo simultáneo no puede convertirse en la meta a cumplir, porque una relación sexual se compone de elementos que van más allá del coito y el orgasmo. “No es algo indispensable, las relaciones no son necesariamente un orgasmo físicamente expreso; el contacto, las caricias, los besos, la cercanía, los sabores, las palabras son también generadores de placer” explica Espinosa Díaz.

El orgasmo simultáneo puede llegar sin buscarlo, pero los diferentes ritmos de excitación en las personas pueden ser un impedimento, por ello la importancia del preámbulo, el tiempo de la excitación y la generación de un ambiente propicio para que se emparejen los ritmos y sea más sencillo encontrarlo.

“Es importante que en parejas heterosexuales los hombres vayan más despacio y aprendan a disfrutar mucho más de todo lo que acompaña la relación, desgenitalizando el encuentro y prestando atención al cuerpo entero; si las mujeres se dan ese tiempo de reconocer su cuerpo y entran más en contacto con sus órganos sexuales podrán disfrutar más”.

Diariodemujer.com comenta por su parte, que la mayoría de las mujeres tienen orgasmos de naturaleza clitorídea y no vaginal, lo que complica un poco las cosas. Las posturas que provoquen roce del clítoris son muy favorables para obtener este orgasmo, o aquellas en las que la estimulación manual de ella sea posible por mano de uno u otro, sin dejar la penetración.

El sexo oral es otra opción para alcanzarlo, aunque al final cada pareja encontrará su método, pues no hay una forma exacta de hacerlo. Lo que importa es dar un placer mutuo y a la hora de pensar en el goce se haga para dos.

La sexóloga María Hidalgo comenta para EFE que “en materia sexual, la regla de oro es cuanto más pausado y lento sea el precalentamiento, más intenso y explosivo será el ardor”, por lo que una búsqueda de orgasmo simultáneo es válida sobre todo porque en ella la pareja disfrutará del momento, de las sensaciones, y si no llega, se tuvo un momento placentero que valió la pena.

Asimismo, se señala que lo que importa es la calidad más que la cantidad, hablar de los deseos, poner tiempo y atención, las posturas, detenciones y lentitud, todo esto con el fin de prolongar la sensación placentera y reforzar la intimidad.

Cabe señalar que el orgasmo simultáneo es una modalidad en la relación sexual, disfrutable como las demás, no la más importante, “si se aprende a disfrutar de la relación completa seguro llegará solo”, dice el sexólogo.

No conviene darle un peso muy alto, porque si llega puede haber una desilusión si no es con la persona amada, o si fue por mera fortuna, es decir, no significa nada y se convierte sólo en una coincidencia.

¿Por qué ellas fingen sus orgasmos?

Noviembre 20, 2009, 3:49 pm por Spirit  
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Agencia Guerrero al Día.- Está comprobado. Así como los hombres mienten, nosotras también. En materia de amor y sexo muchas mujeres engañan y fingen desde el orgasmo, hasta algunos momentos como actuar que se lo está pasando de maravilla, cuando está más aburrida que una ostra, entre otras cosas. ¡Lo siento chicas por revelar la verdad!

Hay mujeres que se distinguen más que otras por su habilidad estupenda de tejer una mentira tras otra hasta convertir aquello en una bola interminable de nieve.

Están las que hacen de su vida una verdadera mentira y logran lo mejor: que todos caigan rendidos ante ésta. Otras por supuesto, nunca se atreverían a mentir al decir un te amo o el placer mientras se tiene un orgasmo. Yo soy de esas, digamos que prefiero decir que estoy cansada, estresada, no se me antoja o simplemente no quiero o no me gustó, que fingir algo en lo que creo y respeto demasiado: el sexo y el amor, cuando éste existe.

Otras mujeres usan la mentira sólo en casos de emergencia; unas más realizan una serie de acrobacias mentales para lograr su objetivo y envolver con sus palabras a su víctima masculina; y las menos son las que no saben hacerlo, se delatan a sí mismas y no saben guardar sus propios secretos. Se delatan solitas, vaya decir. Pero créanme que incluso éstas últimas con un poco de experiencia, tarde o temprano, o en casos extremos, se habrán convertido en unas verdaderas expertas… pues hay tantas maestras alrededor.

Cuando una mujer engaña manteniendo otra relación amorosa o sexual es muy probable que el hombre se dé cuenta mucho tiempo después. Claro, habrá excepciones. Nosotras sabemos guardar muy en lo profundo del corazón nuestros grandes secretos y nuestras grandes mentiras, y ahí es donde las mantenemos. Es poco factible que salgan fuera a la primera de cambio.

Y aclaro, no ocurre con todas, por supuesto. Sin embargo, conozco mujeres que pueden ser grandes mentirosas, pero al final de cuentas lo que termina por darles en el traste es su propio sentimiento y corazón.

Las mujeres nos fijamos hasta en el más mínimo detalle y podríamos identificar, con la mano en la cintura y en cuestión de segundos, alguna mentira masculina tan sólo por el tono de la voz, gesticulación, risa nerviosa, mirada o el aumento de calor en el cuerpo. Pero estoy casi segura que en materia de amor o sexo pocos hombres se dan cuenta de cuando una mujer miente.

Ni qué decir del orgasmo fingido o exagerado. Yo he estado en cuartos de hotel hospedada cuando, de pronto, en el cuarto de al lado he escuchado gritos y un verdadero estruendo de ¡oh! ¡ah! ¡uy! que Salma Hayek actuaría mejor. Eso definitivamente es fingido, me digo. El asunto es que él, con toda seguridad no se dio cuenta.

La verdad es que no coincido con las mujeres que lo hacen. No me parece que deben quedar bien con nadie teniendo o exagerando un orgasmo que en realidad no tienen. A quienes engañan ellas es a sí mismas.

Él quedará satisfecho y su ego no cabrá por la puerta, por supuesto, pero ¿y ella? ¿Por qué fingir? Es como fingir que te gusta el helado de vainilla y lo saboreas con enorme placer falso, cuando tu favorito es el de chocolate. Yo creo que al final las mentiras se vuelven contra el creador de las mismas. Es imposible mantener algo basado en una realidad que no existe.

Con mis pláticas entre amigas me he dado cuenta de que las mujeres tenemos también una especie de vestidura camaleónica que hace que de la gran mentira o del gran engaño pasemos a la linda e inocente oveja. Este tipo de mujeres suelen ser muy peligrosas, incluso en el ambiente laboral, entre las mismas mujeres.

Si los hombres se esforzaran por conocer a su chica, podrían saber cuándo ella dice la verdad o por qué miente y engaña. Por algo dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Con una buena comunicación y una relación sana las mentiras no son necesarias y me parece que sólo lastimarían una relación que podría ser linda o sexualmente intensa. Cuando llegan las mentiras, el amor y el buen sexo ya salieron por la ventana.

Hace poco leí en una encuesta de la revista That´s Life que el 98 por ciento de las mujeres admitió que miente con enorme naturalidad, que un tercio de ellas lo hace todos los días, mientras que el 78 por ciento dice mentiras que catalogan como “grandes”. Eso me dejó asombrada. Nunca había visto cifras tan contundentes.  Además de que el 29 por ciento de las mujeres admitió haber tenido aventuras extramatrimoniales y de éstas,  el 62 por ciento no se arrepiente ni se arrepentirá nunca.

Esa precisión lapidaria me encantó. Claro, los hombres son unos expertos también, ya contaremos en otra oportunidad sus historias, pero desde el tema femenino me quedé pensando:

Aventura sexual en el tren

Octubre 1, 2009, 9:33 am por Spirit  
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Agencia Guerrero al Día.- Durante mi vida he tenido sexo en las escaleras de emergencia, en la piscina de un hotel de playa en vacaciones, en un auto, en el mar, pero nunca había estado en un tren. En México hace mucho que dejaron de existir. Pero acá, en Europa,  lo he tenido en el vagón.

En mi último día en Ámsterdam, ciudad del sexo y los excesos, luego de un viaje agotador de trabajo, compré unas medias, un vestido de látex, un dildo, algunas revistas Fetish, así como un disfraz de enfermera sexy. A ver cómo y con quién uso todo eso llegando a mi ciudad. Por cierto, no traigo conmigo ninguna peluca negra. Ya veremos en México.

En Europa he probado una nueva experiencia de sexo, a campo abierto sin usar ninguno de esos artilugios y,  digámoslo así, con el peligro a tope, en la noche en el tren que me conectaría de Ámsterdam a París, mi última parada rápida antes de regresar a mi país.

Luego del paisaje, de ese escenario encantador holandés, perfectamente armado, digno de una puesta en escena donde todo es realmente perfecto (incluso las pelucas de las sexoservidoras), el sexo se antoja igual: perfecto con un hombre salido como de revista.

Yo iba sentada, bastante ocupada, leyendo algunos papeles de trabajo. No me di cuenta de su presencia. De verdad. Apenas pensaba reponerme un poco del cansancio, del jet lag, del sueño, de la comida (que en Holanda es horrible), leer, dormir un poco y luego llegar a mi destino y tomar rápidamente el avión de regreso a México cuando no sé en qué momento, al mirar unos molinos de viento a mi derecha, lo vi. Ahí, sentado, mirándome, enfundado en una playera blanca con motivos morados, un pantalón de mezclilla y unos converse color caki.

Nada de lo que quería hacer anteriormente ocurriría. Al menos no en ese orden. Yo iba sentada en ese vagón de tren con cero glamour, no llevaba ni mis tacones altos, ni falda, ni un gran maquillaje y además creo que iba bastante despeinada. Cuando más desarreglada te sientes, más sencilla, ojerosa y menos glamourosa, ya está: te encuentras con el chico guapo de tus sueños.

Es como cuando sabes que en esa fiesta a la que te invitan irán muchos chicos guapos, y justo ese día, y no uno antes ni uno después, hay una gran espinilla en tu frente o te ha bajado la regla y tienes un estómago inflamado de embarazada y tu pantalón no entra, o debes ponerte un vestido sexy y te golpeaste un día anterior y ahora tienes un gran moretón en la rodilla. Bueno, pues así. Esas cosas me pasan a mí todo el tiempo y, bueno, una las enfrenta con cierta dignidad.

Pero jamás piensas que en un tren en medio de la nada en Europa, donde lo más lindo que llevas puesto es tu anillo y tu bolsa de mano, conocerás a alguien. Bueno, ahora pensaré dos veces qué usar antes de viajar.

El caso es que él estaba allí mirándome con cierta sonrisa, mientras yo me hacía pelotas con esos papeles en mi mochila, tratando de quitarme el cabello de la cara y haciendo berrinche porque el chocolate que me habían regalado unos compañeros de trabajo se había derretido y manchado los papeles más importantes.

Antes de que la oscuridad cayera, llamaron mi atención en el paisaje unos imponentes molinos de viento a mi derecha. Y ahí lo vi, a él, de ojos azules, de un azul celeste maravilloso. Es el más guapo de los hombres que haya visto en mucho tiempo. Años podría decir. No sé, me gustó mucho.

¿Cómo pude concentrarme más de media hora en mis papeles y en el maldito chocolate derretido que en esta belleza masculina a mi lado mirándome tal vez todo el tiempo? Riendo, tal vez, de cómo ésta latina intentaba sobrevivir al chocolate sin una servilleta para limpiarse.

Hay un aire en él de cercanía que me inspira mucha confianza. ¿Quieres un papel?, me dice en su español perfecto. Y luego de sobreponerme a la sorpresa de su pregunta en español: “No, gracias, ya tengo muchos aquí”, le contesto con una sonrisa. Toma, me dice con otra sonrisa y me ofrece una servilleta. “Gracias”, le contesto.

Y así fue. Comenzamos a hablar. ¿De dónde eres? ¿De dónde vienes? ¿A dónde vas? ¿Qué haces aquí? ¿Por cuánto tiempo? ¿Por qué sabes español tan bien? De pronto, me pidió sentarse a mi lado. Por supuesto, le dije.

Así platicamos durante al menos unas dos horas. Él es parisino y es un monumento a la belleza por eso es que quizá sucumbí y caí sin siquiera poner las manos. No había nadie en ese vagón. De pronto se acercó para besarme y así sucedió todo en las próximas dos horas más que restaban.

Dejamos la mochila en el asiento de enfrente y comenzó a quitarme la sudadera, bajar el cierre del pantalón y tocar mis senos y mi sexo húmedo. El tren a toda velocidad con sus luces prendidas y afuera la oscuridad total, conmigo montada encima de él, me hace humedecerme tan sólo recordarlo.

Y luego, yo, con mis manos sobre el cristal y él de espaldas a mí, penetrando por detrás, con nuestro reflejo en esa gran ventana es una delas imágenes más eróticas que mi memoria recuerde de mí misma.

Al final no dormí, por supuesto, y quedé más despeinada de lo que ya estaba y con su líquido seminal en mis manos, en lugar de chocolate. Nos despedimos con grandes besos, como si de tiempo atrás nos conociéramos. Le dije que estaríamos en contacto. Me encantaría, me dijo. ¡Wow, es tan salvaje en el sexo pero tan caballero al final. Me encanta!

Hoy escribo esto desde el aeropuerto Charles de Gaulle de París. Pensando en él, con un café latte al lado y esperando abordar el avión de regreso.  De él sólo tengo su tarjeta de trabajo, su nombre, su teléfono celular, su mail y ya. La guardo en mi cartera celosamente. Me llevo también su aroma. Creo que las 11 horas de vuelo de regreso soñaré con este chico parisino del tren cuyo recuerdo llevo aún en mis cavidades femeninas y en mis labios.

Pienso que le escribiré en cuanto regrese. Y claro, con nuestro clásico tu casa es mi casa, lo invitaré a México. O tal vez no lo vuelva a ver en mi vida como casi siempre ocurre con estos encuentros fortuitos. A ver. Mientras tanto sé que iré plácidamente dormida en el vuelo, con una sonrisa en los labios y un aroma a sexo en toda mi piel gracias a mi chico guapo parisino del tren.

Oda a la lencería

Septiembre 30, 2009, 1:30 pm por Spirit  
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Agencia Guerrero al Día.- su voz, suave y linda, como siempre. Es Blanca que me llama al celular apenas tengo un par de días en México. Dice que si estoy libre porque quiere que la acompañe a una de sus actividades favoritas: comprar lencería. Es urgente Nina, me dice. “Y me cuentas cómo te fue”. No un cómo llegaste ni siquiera un qué me trajiste. Nada. Sólo un “acompáñame a comprar lencería y luego vamos a cenar”.

Bueno. Ella, mi confidente y una de mis mejores amigas, sabe que soy una fanática al extremo de la lencería linda y sabe también que ir de compras para abastecer mis cajones es uno de mis pasatiempos predilectos. Puedo pasar horas eligiendo entre el brassiere de encaje negro con motivos violetas, sexy y pasional, o el romántico y tierno beige transparente con motivos rosas.

Me pregunto al mismo tiempo si habrá por ahí un par de amigas o parejas que tengan una cita sólo para ir a comprar lencería. Tal vez sí. Al menos para Blanca y para mí es como ir a beber café y contarnos los últimos detalles de la vida. Reímos cómplices cuando vemos un coordinado provocador y al mismo tiempo nos miramos con una cara de “¡yiuuck!” cuando vemos un coordinado “matapasiones”.

En pareja lo he hecho también, pero no hay muchos hombres pacientes para esperar y distinguir la diferencia entre un tipo de encaje y otro, entre una varilla que no lastima y una que tiene push up, etcétera.

Ante el arranque de “urgencia” de Blanca (seguro necesita levantarse el ánimo por alguna cosa que le ocurrió y que ya me enteraré) es que me pongo a pensar ¿por qué nos encanta la lencería? ¿Por qué hay mujeres a las que les viene sin cuidado? ¿Por qué influye tanto y de manera tan determinante en el desarrollo de una relación sexual?

Recuerdo entonces haber leído los resultados de un estudio que decía que las mujeres se sentían más seguras de su cuerpo y aspecto en general si llevan lencería linda y adecuada.

Un claro ejemplo de esto, es Dita Von Teese (de quien también me declaro ultrafan), la stripper estadounidense más famosa y otrora esposa del rockero Marilyn Manson, que recién sacó a la venta su nueva línea de lencería para Wonderbra. Cuando la veo ataviada en uno de esos vestidos entallados estilo años 40, me inquieta mucho más saber cómo será el coordinado que lleva debajo, quizá más caro y más fino que lo que lleva encima. Su porte es tal que su ropa interior debe ser maravillosa.

La lencería puede ser tan sugerente que a partir de este fin de semana en Irán está prohibido mostrar la lencería en las vitrinas. Sí, como lo leen. La prohibición es tan absurda que al mismo tiempo decidieron quitar también las pecaminosas e inapropiadas “corbatas y pajaritas”. ¿Será porque a algún iraní se le podría ocurrir hacer un bondage light con una… perversísima corbata?

Mientras Victoria’s Secret realiza estos días también una serie de audiciones entre las mujeres comunes para encontrar a su  nueva modelo; venden como pan caliente las tangas con vibradores incluidos; en Brasil se lanza lencería con GPS para que tu chico sepa el lugar exacto en que te encuentras a pesar del grito histérico de las feministas, y las marcas de lencería en el mundo realizan estudios y encuentran datos relevantes como el de la marca Duloren, también brasileña, que concluyó que las mujeres que usan ropa interior roja tienen orgasmos más fácil y rápido, bueno…  la vida continúa.

Así que el consejo de hoy: compre lencería linda y fina. No escatime en el precio: es mejor algo lindo y duradero que algo que dejará de ser lindo en un mes.

Para los hombres: hacer un regalo de ropa interior, puede ser muy sugerente, no importa su preferencia sexual y… además puede funcionar.

Para las mujeres: tómate tiempo para probarse y encontrar el coordinado que más te acomode. No sólo se pruebe la ropa interior desnuda: pruébela también con ropa. Si exalta su figura y formas, y además bajo el vestido es linda, entonces es la prenda ideal.

Invita a tu mejor amiga para comprar. Lleven a sus parejas. Si la chica del probador está distraída podría tener algo más con su chico. Tenga un cajón especial sólo para la lencería. Usa una para diferentes ocasiones: sexy, atrevida, sensual, tierna, cómoda, uff¡

Y lo mejor de todo: no importa la edad ni cuerpo que se tengas: cualquier mujer es hermosa en un buen coordinado.  Y bueno, creo que Blanca y yo sólo compraremos lencería roja, esperaremos que la colección de Dita llegue a México (si alguien sabe si ya está a la venta, por favor, dígame) y jamás viajaremos a Irán.

Por cierto, hablando de Dita Von Teese, en el periódico del vuelo  de regreso de París, leí que la bailarina se presentaría en aquella ciudad por estos días. Le escribiré a mi chico guapo parisino del tren para preguntarle si le gusta y si fue a verla. Será un buen pretexto para comenzar a establecer contacto con él. Tengo que contarle todo eso a Blanca. Y como ustedes, tampoco me va a creer.

Pd:  Sí, sí usamos preservativo. Siempre hay un par que me acompaña en mi bolsa. Y los cambio ocasionalmente. El calor y el tiempo pueden dañar la efectividad de un condón. Es un consejo a seguir. Nunca saben cómo y dónde pueden encontrarse a alguien correcto en la situación más incorrecta.

¿Qué es y qué no es sexo?

Septiembre 29, 2009, 11:02 am por Spirit  
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Agencia Guerrero al Día.- Para algunas personas el acto sexual sólo se da cuando existe el coito; para otros, involucra el contacto anal y oral, comenta el sitio sexualidadonline.com. Por su parte, la revista Vue Weekly realizó una encuesta titulada Sex in the City 2009 en la cual intentó definir qué es y qué no es sexo.

La Real Academia Española lo señala como la “condición orgánica que distingue al macho de la hembra, en los animales y en las plantas”.

El cuestionario de la publicación norteamericana, Vue Weekly, fue contestado, principalmente, por hombres y mujeres entre 18 y 24 años, en su mayoría (73%) heterosexuales. Del total de encuestados, el 30% admitió que el sexo oral sí es sexo. Mientras que para el 50% restante sólo existe cuando hay penetración.

¿Qué opinas sobre el tema? Seleccionamos las siguientes preguntas de la encuesta para conocer tu opinión:

¿Piensas que el sexo oral es sexo?

Para ti, ¿qué es y qué no es sexo?

¿Cuál es el mejor momento del sexo?

¿Qué parte del cuerpo de tu pareja consideras más sexy?

Independientemente de tu respuesta es importante que sepas que para practicar tanto una felación como un cunnilingus, hay ciertas cosas que debes tomar en cuenta para disfrutarlo plenamente, recomienda el sitio enplenitud.com

1. Tener cuidado con los dientes. No están invitados al acto y si pueden llegar a lastimar

2. A medida que se note un aumento en la excitación de la pareja, se deben elevar el nivel de las caricias.

3. Es importante poner atención en los gestos del otro, ya que ellos indicarán si está sintiendo o no placer.

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